Entre los años 1996 y 1997 la empresa brasileña Odebrecht construyó las plantas de tratamiento de aguas residuales en el Cortijo y Covicorti de la empresa Sedalib. La obra según un informe de la Sunass tenía un escandaloso sobre costo de más de S/. 9 millones y además estuvieron mal diseñadas.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales en Covicorti y el Cortijo costaron más de S/. 40 millones, Sedalib pudo financiar esta obra recurriendo a un crédito del Banco Alemán Kreditanstalt Fur Wiederaufbau por US$ 18 970,475.00 y poniendo de sus propios recursos otros S/. 22 560,000.

Foto: La Industria

 

En torno a esta obra existen dos informes que revelan situaciones cercanas a la corrupción y que en su momento no fueron investigadas. En el año 2000, la Comisión de Asuntos Ambientales del Colegio de Ingenieros realizó un informe en el que advertía que las Lagunas de Oxidación fueron proyectadas sin tener en cuenta el tratamiento de las aguas residuales industriales. “obsoletas, desfasadas e inservibles” fueron los calificativos que se le dio a la obra de la constructora, involucrada en el pago de sobornos a funcionarios peruanos y de otros países.

Se reveló además que la planta de Covicorti solo trataba el 40% de aguas servidas y el otro 60% iba a parar directamente al mar. En el caso de La laguna de El Cortijo trataba el 80% y el 20% restante se derivaba a los terrenos agrícolas adyacentes.

Lo peor de todo llegó con un contundente informe elaborado por la Sunass, el documento N° 047 -2007 – Sunass/120 – F que fue enviado a la Municipalidad Provincial de Trujillo en el año 2007 informó que en la obra ejecutada por Odebrecht existía un sobrecosto de S/. 9 233, 887.92.

El informe además recalcaba que existían errores estructurales, específicamente en los aireadores que no tenían suficiente capacidad de transferencia de oxígeno. Sunass además le otorgo menores registros a la obra, al momento de tratar las aguas residuales; para la Laguna de Covicorti le asignó un 16% de efectividad y para La poza de El Cortijo el 55% de éxito.

Las consecuencias directas de esta obra mal ejecutada es que en horas de la noche, un olor nauseabundo cubre la ciudad de Trujillo y especialmente las urbanizaciones cercanas a las pozas. Además ha tenido incidencia clara en la alta contaminación de las playas trujillanas desde Buenos Aires  hasta Huanchaco.

Foto: La Industria

 

 

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