Las 6 pozas de oxidación que tiene la Junta Administradora de los Servicios de Saneamiento de Miramar, representan un grave atentando contra el medio ambiente. Así lo hemos comprobar tras visitar las estructuras acompañados de representantes de la Defensoria del Pueblo y funcionarios de Sedalib, de estas estructuras emanan olores pestilentes debido a que las lagunas de tratamiento no reciben mantenimiento, y no cuentan con implementación adecuada para tratar las aguas servidas.

Actualmente estos pozos de tratamiento de aguas residuales no cuentan con filtros y dejan pasar todo tipo de desperdicios a estas lagunas, las que podrían colapsar en cualquier momento.

Lo único que se puede observar a simple vista es que si cuentan con una geomembrana que evita las filtraciones sin embargo no existen aereadores ni otros implementos que ayuden a tratar las aguas negras que provienen del centro poblado de Miramar. El olor que emana de estas estructuras se siente en toda la parte alta del distrito de Moche, en los límites con el distrito de Salaverry.

“Como vemos parece que nunca se hubiera dado mantenimiento a estas lagunas, los olores son insoportables. Así que nosotros vamos a intervenir de oficio. Vamos a pedir información a la JASS y la Municipalidad de Moche, también pediríamos una inspección con  la Fiscalía especializada en materia ambiental”, indicó Laly Vicente, comisionada de la Defensoría del Pueblo

A menos de un kilómetro, en plena carretera a Salaverry, funciona desde hace varios años el camal San Francisco, la forma en que este matadero trata sus residuos sólidos y líquidos no es nada santa  por el contrario este establecimiento debe ser sancionado con urgencia.

Cuando uno ingresa al distrito de Salaverry inmediatamente lo que percibe es un olor fétido, pues ese olor proviene de una poza ubicada en la parte posterior del camal San Francisco, en este lugar se arrojan diariamente cientos de litros de agua con sangre y otros residuos orgánicos. La zona es el hogar de más de 20 gallinazos y todo ocurre a vista y paciencia de las autoridades.

A pocos metros de esta poza el olor es insoportable, pero hemos podido comprobar que desde el camal San Francisco sale un tubo que lleva el agua negra hasta la poza y lo más grave es que con la ayuda de una motobomba el agua es retirada de la laguna y llevada a una pequeña acequia que desemboca directamente en el mar.

“En muchas ocasiones lo olores son consecuencia de estos lugares que ni siquiera son pozos de tratamiento sino botaderos, como el del Camal San Francisco, los cuales demandan una urgente intervención de las autoridades competentes. La limpieza de estas pozas debería ser constante, con eso se tendría una laguna con superficie limpia, así los rayos solares podrían realizar su función”, indicó Fernando Alfaro-Gerente de Operaciones y Mantenimiento de Sedalib.

Los funcionarios de Sedalib han denunciado que parte de la contaminación ambiental y la dispersión en el aire de malos olores en Trujillo, tienen su origen en las pozas de Miramar y en la poza del camal de San Francisco, aunque esto es difícil de comprobar.

Lo cierto es que la Fiscalía del Medio Ambiente debe intervenir urgentemente en estas dos zonas para evitar que sigan contaminando el medio ambiente.

 

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