Carta abierta al Doctor Alejandro Toledo Manrique, ex Presidente del Perú.
¿Tanta pasión para esto?

Alejandro: tengo muchas razones para dirigirte esta carta abierta; te conocí en el fragor de la lucha contra la dictadura más abyecta de la historia peruana. Fue larga esta pasión, donde todos los peruanos decentes queríamos un cambio para nuestro amado país. Gente con convicciones y coraje, solo voy a mencionar a los que ya no están con nosotros, con los cuales tuve el placer de compartir esta tarea por la libertad y la democracia de nuestro país, ellos son: el ingeniero Gustavo Mohme, quien no solo salió a las calles con nosotros, sino que además puso el prestigio y la valentía de su Diario La República para alentarnos día a día; Javier Diez Canseco, fiel a sus principios y convicciones; Alberto Andrade Carmona y no olvidar al diario Liberación que ya no existe dirigido por Cesar Hildebrandt.

Perteneciendo a distintas tiendas políticas, nos unimos para hacer un frente común contra la maldita sombra que pesaba sobre nosotros. Ahí te conocí, y compartí contigo momentos muy difíciles de los cuales, pensé con orgullo, que estaba trabajando con un patriota. Un patriota cuya vida puede ser la de miles de peruanos. Tu camino fue la de un humilde hijo de campesinos, bajando de las alturas de nuestro territorio a Chimbote; y ahí según tu versión, te dedicaste a lustrar calzado para sobrevivir. Luego lograste ingresar a una universidad de prestigio y obtuviste un título como catedrático y doctor en Economía. Como no admirar esa trayectoria de un muchacho de origen humilde como yo y tantos peruanos que nos hemos esforzado por buscar un mejor destino para hacer sentir orgullosos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, a nuestros compatriotas. Pero todo eso lo has echado por tierra. No importa para mí que seas un presidente como tantos que hemos tenido: incultos, ambiciosos y necios. Lo importante para mí es que se te acusa de recibir sobornos, coimas, del dinero de todos los peruanos. Justamente uno de los objetivos por los que luchábamos era para no tener en el gobierno a la lacra corrupta que se apropió de nuestros dineros e intentó hacerlo con nuestras vidas.
Te presentaste como la esperanza de la gente del pueblo, sin embargo, has jugado con los ideales de los compatriotas, has malgastado la energía cívica depositada en ti y el peor crimen que puede cometer un congresista o un presidente elegido por su pueblo, es jugar con sus ideales y con sus esperanzas de que a través de su representación mejore su calidad de vida y por ello debes de responder.

Debes venir a enfrentar los cargos que se te imputan, debes dar la cara, debes hacerlo por respeto a los que creímos en ti, para eso se necesita coraje y convicción en la propia inocencia.
Te estamos esperando

Víctor Delfín

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