Josef Maiman atesora una impresionante colección de arte prehispánico. Posee más de 750 piezas en una de sus residencias en el lujoso barrio de Herzliya Pituah, al norte del Tel Aviv. Sin embargo, buena parte de estos objetos históricos invaluables habrían sido adquiridos en el mercado negro.

La pasión de Miaman por el arte prehispanico arrancó en el primer quinquenio de los años 90, cuando el empresario israelí comenzó a armar su colección y a adquirir piezas de origen peruano. Para la tarea, según el testimonio de que el propio empresario dio para el libro “Weaving for the Afterlife”, un catálogo especializado en la materia, convocó al geólogo Alfredo Rosenzweig a quien conocía desde la década de los años 60. Rosenzweig fue cónsul honorario del Perú en la ciudad israelí de Haifa entre 1978 y el 2013.

Maiman cuenta que comenzó comprando cerámios y textiles al museo de Haifa y al Museo Islámico de cerámios peruanos en Jerusalén. Sin embargo posteriormente, como lo relata Rosenzweig, curador de la coleccion de Maiman desde 1995, esta fue completada con la compra a otras “colecciones privadas”.

Referencial

El origen turbio de algunas de las fue descrito años después por el arqueólogo Krzysztof Makowski, uno de los tres especialistas que participaron de la elaboración del catálogo “Weaving  for the Afterlife”. Makowski, encargado de escribir la introducción de la publicación en la que se muestra una selección de 293 textiles, todos ellos de Maiman, afirma que como la mayoría de colecciones a través del mundo, esta también articula textiles derivados de escavaciones clandestinas, conocidas en Perú como huaquería, excavaciones ilegales de las que se extraen piezas para vender en el mercado negro.

Hildebrandt en sus trece se contactó con Makowski, polaco radicado en Perú, quien se desempeña como profesor principal de Arqueología de la Universidad Católica y que actualmente se encuentra en Europa. Consultado por la legalidad de algunas de las piezas en poder de Maiman, el arqueólogo reconoce la dudosa procedencia de parte de la colección pero la justifica: “Cerca del 80% de las colecciones arqueológicas de museos en el Perú y en el extranjero se han formado con piezas provenientes de excavaciones clandestinas, completamente ilegales desde la época republicana y compradas por coleccionistas de manos de huaqueros o comerciantes de arte”.

El catalogó fue patrocinado por las empresas Merhav y Ampal, ambas bajo el control de Maiman, y contó con la colaboración de la arqueóloga española María Jiménez Díaz y del Historiador Jan Szeminski.

[Hildebrandt en sus trece]

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