De acuerdo a recientes cifras brindadas por el INEI, entre el 2004 y el 2016 la pobreza se redujo de 58,7% a 20,7%. Es decir, 9,6 millones de personas salieron de la pobreza en ese lapso, según el ente encargado de la estadística oficial.

Para la medición de la “pobreza monetaria” en el Peru, el INEI sólo toma en cuenta el costo de la canasta básica alimentaria que se ha fijado en 328 soles mensuales. Es decir, si gastas 450 soles , estas por encima de ese umbral ya no eres considerado pobre. Según los números del INEI, una familia compuesta por cuatro miembros que trabajan no es pobre si destina a la canasta básica 1,312 soles al mes. Los funcionarios del INEI aseguran que 4 personas pueden desayunar, almorzar y comer por 43.70 soles diarios, a S/. 10.93 por boca. Esto aparte de gastos en agua, luz, salud, transporte, vestuario y -oh, quizás- entretenimiento.

Sólo el año pasado, según el INEI, la pobreza se redujo a 20,7% lo que quiere decir que supuestamente 264, 000 peruanos dejaron de ser pobres. Los departamentos con mayor incidencia de pobreza monetaria fueron Cajamarca con 43,8% y Huancavelica con 50,9%.

En tanto, siempre según las estadísticas del INEI, al cierre del 2016 el porcentaje de la población peruana en situación de pobreza extrema pasó de 4,1% (en el 2015) a 3.8%. Ello significa que 70, 000 peruanos habrían salido de una paupérrima para ser “solamente” pobres. Para que el estado peruano considere a un ciudadano pobre extremo, este sólo puede gastar un máximo de 176 soles mensuales en comida. Si puede destinar 180 soles sube un peldaño en este ranking y, en lugar de “pobre extremo” es “pobre” a secas.

Pero, como ya esta dicho, los fantásticos índices de “pobreza monetaria” del INEI  no toman en cuenta aspectos fundamentales como el acceso a la salud, educación, vivienda y otros servicios básicos.

El ex jefe del INEI, Farid Matuk subraya que la pobreza es un concepto sociológico que implica, además, carencias objetivas  como la anemia, la desnutrición, la mortalidad y morbilidad o el acceso al agua y desagüe. Cuando el indicador de pobreza es bueno, asegura Matuk, está alineado con estos indicadores objetivos.

“Pongamos un ejemplo: en los últimos 10 años, la desnutrición bajó de 29,5% a 14,4% en el Perú. Esto significa 15 puntos. Pero cuando uno mira la reducción de pobreza en el mismo periodo hay 28 puntos. Al comparar esas cifras lo que concluyó es que la reducción de la pobreza monetaria, tal y como la presenta el INEI, es falsa porque duplica la reducción de la pobreza, sí, pero no en la magnitud de esta reducción oficial que yerra al asumir que tener más dinero significa necesariamente mayor consumo de alimentos, apunta Matuk.

[Fuente: Hildebrandt en sus trece]

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