Luis Espinoza Tarazona

 

“La clase es un laboratorio, un museo, un taller, donde se experimenta, se observa y se trabaja, ya no es el aula donde pontifica el maestro. Desaparece la tortura de las lecciones y de los exámenes, puesto que no hay enseñanza clasificada, sino utilizada. La mejor lección es un proyecto de trabajo, y el mejor examen, su ejecución”                             José Antonio Encinas

Este 6 de julio se constituye por su trascendencia en un día histórico para los educadores del Perú, para los padres de familia tan importantes en esta tarea y por su puesto para nuestros  estudiantes y comunidad en su conjunto; puesto que celebramos nuestro día; EL DÍA DEL MAESTRO; a la vez y de importancia histórica para el movimiento social, popular y sindical es recordar los 45 años de fundación del Sindicato Unitario de Trabajadores en la  Educación del Perú – SUTEP – hace 45 años se realizó exitosamente el GRAN CONGRESO NACIONAL DE UNIFICACIÓN DEL MAGISTERIO PERUANO, en la ciudad imperial del Cusco.

En estos últimos años los maestros hemos sido objeto de una campaña de satanización por parte de los gobiernos que se han venido sucediendo en alianza con los grupos más recalcitrantes de la derecha apátrida de nuestro país, sólo por defender  la escuela de los pobres, una escuela pública gratuita de calidad y universal, por defender los derechos y la dignidad de los maestros/as, por no bajar la cerviz ante las imposiciones de políticas educativas neoliberales dictadas por los organismos financieros internacionales asumidas por los gobiernos de turno, por demostrar  en el terreno concreto de la lucha de clases nuestro  principio de un sindicalismo clasista.

Estamos en la capacidad de afirmar en la coyuntura actual de que los educadores del Perú constituimos la conciencia moral más importante de nuestra población; plasmada a través de la formación continua de manera integral de la persona que realizamos en cada lugar que tenemos la oportunidad de trabajar; construyendo conciencias patrióticas, democráticas y nacionalistas en cada estudiante que tenemos a nuestro cargo; formando de esta manera al hombre nuevo para construir un Perú nuevo dentro de un mundo mejor.

Es ocasión para recordar las palabras del  heroico Horacio Zeballos Gamez, primer Secretario General de nuestro glorioso SUTEP, quien en el año 1979 hiciera una declaración al país desde su lecho del hospital: “No tienen moral para decirnos nada, aquellos que han olvidado quienes fueron sus maestros, quienes los enseñaron a leer, a partir un pan en partes iguales, la defensa de nuestros derechos. Es la lección más sublime que podemos dictar al pueblo; para sacarlo de su condición servil, nuestra lucha por ser justa es hermosa, …” estas palabras cobran importancia y vigencia en el tiempo por todo lo que viene aconteciendo con el magisterio nacional.

En esta ocasión, es imperativo una reflexión profunda frente a la gran responsabilidad que nos toca a los maestros/as en el proceso de construir una patria libre, soberana, con paz y justicia social;  con hombres y mujeres comprometidos en engrandecer la patria que nos viera nacer, decía el gran Amauta José Carlos Mariátegui “De todas las victorias humanas corresponde a los maestros el gran mérito; de todas las derrotas humanas, les corresponde también la gran responsabilidad” reafirmando así nuestra responsabilidad de formar a los futuros ciudadanos conscientes y comprometidos con la gran tarea de construir los cimientos firmes de una Nueva República, de cara a las exigencias del siglo XXI. Forjar un “Perú nuevo en un mundo nuevo”.

Al conmemorar en la fecha el Día del Maestro y el XLV Aniversario de fundación del SUTEP, renovamos nuestro compromiso de lucha en defensa de la escuela pública, escuela donde estudian los hijos de nuestro pueblo, reafirmamos nuestra fe inquebrantable de lucha por nuestras reivindicaciones  y por una nueva educación en nuestro país, que en nuestra labor cotidiana de la enseñanza y el aprendizaje esté presente el amor y la alegría con nuestros niños y jóvenes.

Es también propicia la oportunidad para instar a cada maestro/a a construir la más amplia unidad  del magisterio, estrechar lazos firmes y consistentes con nuestros padres de familia y nuestro pueblo, para que  todos unidos derrotemos la pobreza  y desocupación que postergan cada vez más la educación de nuestro pueblo.

Feliz día maestras y maestros; que el reconocimiento de nuestros alumnos/as y sus padres sean el mejor aliciente para seguir  mejorando nuestro trabajo cotidiano y hacer de las aulas y las escuela un lugar en que los niños y adolescentes encuentren la alegría de aprender y vivir.

El saludo a quienes hoy ya no están en las aulas pero que dejaron huellas en  generaciones, quienes constituyen el magisterio de cesantes y jubilados a ellos el reconocimiento por haber abrigado esta profesión. Que nuestro saludo llegue a los  maestros y maestras que por  motivos de salud  están en la cama de un hospital a quienes  les deseamos una pronta mejoría y tenerlos  muy pronto  en las aulas junto a los niños y adolescentes que esperan con entusiasmo su pronto retorno. Del mismo modo, hacemos extensivo nuestro saludo a los maestros y maestras que se encuentran sin trabajo, decirles que no desmayen más por el contrario se sigan formando para que en un tiempo muy corto compartan esa pasión de ser maestros frente a nuestros estudiante y la comunidad.

Finalmente recordar al maestro cantuteño Ricardo Dolorier  quien decía: “Ser maestro en el Perú es una forma  muy peligrosa de vivir y ser maestro en el Perú es una forma muy hermosa de morir”

 

*Secretario de Asuntos Pedagógicos – CEN SUTEP

 

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