La enfermera Flor Mirtha Quispe Mallqui, fue sentenciada a 23 años de prisión por el delito de trata con fines laborales contra la menor a quien nombraremos “María”. La sanción también implica el pago de 13 mil soles a favor de la afectada. Sin embargo, la mujer no se presentó en la lectura de sentencia y por ahora sigue con paradero desconocido.

El caso empezó en noviembre de 2014, cuando una vecina había escuchado los maltratos que recibía “María” en la casa de Flor Quispe Mallqui, en Puente Piedra, Lima. En ese primer contacto que tuvo la vecina con la niña se comprobó que ésta tenía indicios de haber sido agredida.

La vecina presentó la denuncia a la línea 100 y las autoridades llegaron al lugar. En una entrevista con la niña, ella les contó que cocinaba, lavaba y cuidaba de la hija de la enfermera. Incluso les contó que un día no resistió la tentación de probar el yogur que Quispe había comprado. Ni siquiera se sirvió un vaso. Solo abrió el envase y lamió la tapa. Quispe la cogió en el acto. “¿Acaso eres perro?”, le gritó. Esto es lo que informa la fiscal Berenice Romero Omaha, de la Segunda Fiscalía Provincial Especializada de Delitos de Trata de Personas.

Las autoridades sacaron a la niña de la casa y se inició un proceso contra Quispe. En el juicio ella se escudó que la menor era su ahijada y que tenía la tutela. Incluso la mujer insistía que tenía una empleada que hacia todas las labores de la casa, pero los vecinos no reconocieron a la supuesta empleada.

La pequeña, se ha podido comprobar, era obligada a lavar, planchar, cocinar, limpiar la casa y cuidar a la hija de la enfermera, era golpeada continuamente, no recibía paga, era mal alimentada y no acudió nunca al colegio.

Después de todo el proceso, el Poder Judicial emitió una sentencia ejemplar de 23 años de cárcel, la máxima en lo que respecta a trata de personas. La sentencia fue emitida por la jueza Ana María Revilla, del Octavo Juzgado Especializado Penal de Lima Norte.

Dejar respuesta