El Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), a través del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), puso a disposición de los agricultores del país una nueva variedad de papa denominada INIA 326 – Shulay, especial para hacer papas fritas.

Este nuevo tubérculo es resultado del esfuerzo continuo en investigación genética y conservación de semillas que realiza este sector, a través del INIA, promoviendo la seguridad alimentaria.

Debido a su forma alargada, ojos superficiales y su contenido de materia seca y de sabor agradable, es ideal para la elaboración de papas fritas, y tiene una alta proyección de demanda, en el mercado gastronómico peruano. Sin mencionar sus ricas propiedades nutritivas y energéticas como la Vitamina C, hierro y fósforo.

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Durante la ceremonia de liberación de la papa Shulay, realizada en la Estación Experimental Agraria Santa Ana del INIA, en Huancayo el viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria y Riego, Jaime Salomón, destacó que además de su valor comercial, tiene un gran valor biológico, pues es resistente a bajas temperaturas de zonas alto andinas y agentes infecciosos.

“Es muy resistente a factores infecciosos como la rancha y a factores ambientales como las heladas. Con ello el productor papero no gastará dinero en excesivas aplicaciones de funguicida”, enfatizó.

Agregó que la liberación de la papa Shulay es ejemplo de una buena investigación agraria promovida desde el Estado.

En tanto El jefe del INIA, Miguel Barandiarán Gamarra, informó que esta nueva variedad de papa contribuirá al incremento de la productividad agrícola, la rentabilidad del cultivo y a la reducción de la pobreza, a través de la mejora de los ingresos de los productores de papa.

Destacó que se trata de un cultivo precoz, con un periodo de producción de 120 a 130 días (desde la siembra hasta la cosecha). Se suma a ello su elevado potencial de rendimiento, al producir de 25 a 35 toneladas por hectárea, pudiendo cultivarse tanto en la costa como en la sierra.

El jefe del INIA reveló que la investigación tuvo carácter participativo, involucrando a agricultores y otros actores de la cadena productiva, como procesadores, comerciantes, consumidores e investigadores del Centro Internacional de la Papa (CIP).

Durante este proceso, los investigadores del INIA recogieron opiniones sobre gustos en consumos de los usuarios, así como el comportamiento del cultivar en campo y procesamiento industrial.

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