El llanto de ayer

*Andrés Vargas Chávez

El llanto de ayer fue diferente, no era tristeza, no era alegría completamente, era desahogo, era realización o tal vez una felicidad extraña, algunos le dicen la alegría del logro, que conjuga en un solo instante el recuerdo de los sacrificios y la satisfacción del objetivo cumplido.

Lloré con los dientes apretados, con pocas lágrimas y con una media sonrisa de pie frente al televisor. Perú había ganado su derecho a estar en Rusia 2018.

Llorar de alegría puede resultar una contradicción, el llanto está asociado al dolor, a la pena, pero algunas raras veces lloramos de alegría

La explicación científica más cercana que conozco para explicar esto, es que tanto la risa y el llanto se coordinan en el cerebelo, la orden de cuando reír o llorar viene desde el lóbulo frontal. ¿Qué será? ayer quise hacer las dos cosas al mismo tiempo.

La risa y el llanto se parecen mucho, más de lo que creí, pero rara vez se conjugan en una sola expresión. Ayer me sumé a millones que también lloraron de alegría, al sufrido hincha peruano, a los jugadores de la selección peruana, a los que como yo el fútbol no marca nuestra vida.

Hoy veo los noticieros, a Cuevita, al gringo Eddie Fleischmann y confirmó que esa extraña sensación no solo me pasó a mí.

*Director de Macronorte.pe

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