El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), informó que el agua almacenada en los glaciares del nevado Huascarán se redujo a cerca de la tercera parte.

«Cuando en el pasado el clima era más frío y más húmedo, los glaciares avanzaron, y la evidencia de este proceso se puede conocer con la geomorfología», indicó el ingeniero Ronald Concha Niño de Guzmán, de la Dirección de Geología Ambiental y Riesgo Geológico del Ingemmet.

La investigación se concentró en los dos últimos siglos, es decir desde la Pequeña Edad de Hielo (PEH) y abarca los años 1500 y 1900, hasta la actualidad.

«Desde fines de la PEH el clima global experimenta un incremento constante de las temperaturas, que trae como consecuencia el retroceso de los glaciares. En los Andes peruanos, la evidencia de la PEH está claramente registrada y conservada en geoformas del relieve en ambientes glaciares”, explicó.

Durante PEH, el Huascarán abarcaba 69 kilómetros y almacenaba 3,698.1 millones de metros cúbicos de agua. Al 2016, se redujo a 40.4 kilómetros cuadrados de extensión.

«Los glaciares, al retroceder y perder volumen y masa, se fragmentan y forman lagunas; se pueden generar aluviones, huaicos que impactarán en la sociedad», puntualizó el especialista.

Esta información de los Andes peruanos ayudará a comprender su impacto frente a los cambios climáticos y su relación con los recursos hídricos y peligros geológicos asociados.

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