Un desafortunado evento ocurrió en el traslado de los cuerpos de los tres efectivos militares que murieron abatidos el último martes, en un enfrentamiento con narcoterroristas en el Vraem. Los padres del suboficial de segunda, Ítalo Pérez Ávila, llegaron al cuartel de Jauja, para recibir el cuerpo de su hijo, pero no fue así.

Lamentablemente, cuando le iban a cambiar el uniforme, se dieron cuenta que no era su hijo, sino del subteniente Tommy Heredia Yovera, quien debió ser trasladado a Lima.

“El día que llegó (miércoles) lo recibimos, lo velamos, lo lloramos; pero no nos dimos cuenta hasta que llamaron a su papá diciéndole que no era su hijo. Entonces cabía la posibilidad de que estaba vivo; pero no, era una confusión grave”, señaló la esposa del subteniente Heredia

El comando conjunto de las Fuerzas Armadas y el Ejército del Perú, lamentaron la situación y expresaron “sus más sinceras disculpas a los familiares de ambos efectivos”. Además, se informó que harán una investigación para determinar responsabilidad y sancionar a los culpables.

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