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El 80 % del agua potable que consume Trujillo depende del Proyecto Especial Chavimochic (PECH), cuya tercera etapa sigue entrampada debido al laudo arbitral por un supuesto incumplimiento de obligaciones que involucra a la empresa concesionaria y al Estado. Mientras esto ocurre y se arriesgan otros 14 años de retraso, especialistas han advertido que la provincia de Trujillo se quedaría desabastecida de agua potable de calidad en el 2030.

“El riesgo para Trujillo es que al 2030 podemos quedarnos sin agua. Trujillo sin agua es el peor riesgo que podemos tener. Chavimochic procesa el agua y la vende potabilizada a Sedalib y ellos a los ciudadanos”, advirtió el representante de la Asociación para el Desarrollo Agropecuario Sostenible (ADAS) Yuri Armas, quien ha expuesto el riesgo latente que afectaría a más de 800 mil familias.  

«Tras ello, la sociedad civil y representantes de productores agropecuarios grandes, medianos y pequeños de La Libertad se preguntan qué papel vienen desempeñando los siete legisladores liberteños en beneficio de este trascendental proyecto para la región, ya que, por ejemplo, a finales del 2020 más de 7 mil agricultores fueron afectados por falta de agua en el valle de Chicama, hecho que hizo que el Ejecutivo declare el Estado de Emergencia en varios distritos de algunas provincias de los departamentos de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Cajamarca», remarcó.

Hace unas semanas, Diego Bazán de Avanza País informó que en el Congreso ya se ha conformado una comisión investigadora -presidida por el también liberteño Víctor Flores (Fuerza Popular)- para destrabar Chavimochic y que “estaban trabajando” en ello. Incluso, los legisladores liberteños Héctor Acuña (APP) y Enrique Alva (Acción Popular) se congregaron en Trujillo para ofrecer trabajar para mitigar este problema. Los días han pasado y no se ha obtenido un resultado que garantice, mientras duran las investigaciones, la decisión política del Legislativo y Ejecutivo para sacar adelante la Tercera Etapa del PECH y beneficiar a más de 100 mil ciudadanos con puestos de trabajo y cultivar 18 mil hectáreas de tierras eriazas.

Hoy, la provincia de Trujillo presenta deficiencias en la captación, líneas de conducción, red de distribución o conexiones domiciliarias. Sin embargo, la principal fuente del recurso vital está bajo amenaza de no ampliar su capacidad y con ello privar de este servicio básico a cientos de miles de familias.

«Es una Decisión política, una decisión del Presidente de la República. Los legisladores liberteños tienen la responsabilidad de ser los representantes y voceros de nuestra población ante el Ejecutivo, la represa de Palo Redondo garantiza la independencia hídrica de La Libertad, la represa de Palo Redondo agua para la población, la represa de Palo Redondo garantiza más trabajo para el pueblo», puntualizó.