UNT: gestión de Carlos Vásquez Boyer pagó por un servicio de mantenimiento incompleto y mal ejecutado

0
341
spot_img

En noviembre del año 2021, durante la gestión de Carlos Vásquez Boyer, la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) otorgó la buena pro del «Servicio de mantenimiento de los laboratorios G-103, G-108, G-109, Tecnología de alimentos, alimentos microbiológicos, y SS.HH. del pabellón de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Ciencias Biológicas» a Maritza Lisbeth Vega Collantes, por el monto de S/ 329,387.04.

En esa línea, mediante Informe Técnico N°50-2021-JARG-USG/UNT, con fecha 30 de diciembre de 2021, el inspector del servicio, Ing. Joanluis Alexander Rojas Gómez, otorgó conformidad al primer entregable por las actividades del servicio, dentro del cual se reportó un avance comprendido del 76.16% por el monto total de S/250,850.11.

Mientras que, en marzo de 2022, el mismo ingeniero remitió la citada conformidad al segundo entregable indicando que no existe alguna observación referente al servicio brindado por Vega Collantes, reportando que existe un avance del 100%. En consecuencia, el jefe de la Unidad de Servicios Generales, Fernando Moreno Meléndez, continuó la conformidad y tramitó el pago correspondiente.

Sin embargo, la Contraloría General de la República (CGR), a través de su Informe de Control N°035-2024-2-2022-SCE, identificó que la citada casa de estudios superior de Trujillo, otorgó conformidad al primer y segundo entregable del servicio de mantenimiento, pese a que la proveedora no ejecutó la totalidad de actividades, existiendo además actividades mal ejecutadas, por los cuales no se aplicó penalidades, valorizadas en más de 16 mil soles, por concepto de calidad de servicio.

Según se detalla, durante la visita de la comisión del órgano de control, evidenciaron que las mesas de concreto enchapada, ubicadas en la primera planta del Laboratorio G-103, donde se deberían realizar actividades de picado, rayado y resane, tenían porcelanato antiguo de las mesas de concreto, así como, porcelanato nuevo desprendido y una capa gruesa y no uniforme de pegamento.

De igual manera, sobre el enchape de porcelanato de alto tránsito en mesas de concreto, la Contraloría detectó la existencia de porcelanato nuevo desprendido, el mismo que fue instalado sobre un porcelanato antiguo en el Laboratorio de tecnología de alimentos. Esto, evidencia la mala ejecución de la citada actividad por parte de la contratista.

Otra de las irregularidades encontradas fue la falta de perfiles de aluminio en los bordes del zócalo del Laboratorio tecnológico de alimentos, así como del Laboratorio de alimentos microbiológicos.

También se detectó una actividad no ejecutada. Se trata de la instalación contra zócalo terrazo sanitario, donde según los costos unitarios se debería colocar un perfil de aluminio 9.5 mm, sin embargo, durante la inspección de la CGR se corroboró que el contra zócalo no cuenta con el citado perfil de aluminio.

La Contraloría precisó que esta situación se generó porque Joanluis Rojas Gómez, en su calidad de Inspector del servicio, y Fernando Javier Moreno Meléndez, en su calidad de jefe de la Unidad de Servicios Generales, otorgaron conformidad al primer y segundo entregable del servicio de mantenimiento, y no realizaron ninguna observación, procediendo a recepcionar el servicio.

En esa línea, ambos servidores tendrían presunta responsabilidad administrativa funcional sujeta a la potestad sancionadora de la Contraloría y presunta responsabilidad penal, que será vista por la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Corrupción.