La Municipalidad Provincial de Gran Chimú viene ejecutando un proyecto que contempla la ampliación y mejoramiento del sistema de distribución de agua potable y saneamiento de los caseríos de Conoden, Tambo Puquio, el Salitre y Punguchique Alto, ubicados en el distrito de Cascas, que beneficiará a 483 familias.
Sin embargo, un informe de Monitoreo de Calidad de Agua para Consumo Humano de abril de 2025, realizada a la estación de muestreo de la Captación del Río Cospán, determinó la presencia de varios metales pesados en concentraciones que superarían los límites máximos establecidos para consumo humano.
Según detalla la Contraloría, el agua en la citada estación contiene metales pesados tales como: Aluminio (1527 mg/L), Arsénico (0,00353 mg/L), Bario (0,01739 mg/L), Cobre (0,00362 mg/L), Hierro (2,7110 mg/L) y Sodio (2,3184 mg/L).
Es de señalar que la combinación de contaminación por metales pesados, corrosión en la infraestructura, fallas constructivas y vulnerabilidad ante factores climáticos plantea dudas sobre la capacidad del proyecto para cumplir con su propósito básico que es brindar agua segura y sostenible a los caseríos involucrados en el proyecto.
Ante esta situación, la comuna de Gran Chimú deberá adoptar las acciones necesarias, a fin de cautelar la salud de la población beneficiaria, más aún cuando la obra a cargo del Consorcio Gran Chimú, todavía no se encuentra recepcionada.
De otro lado, también se advirtió que existe óxido en la rejilla metálica ubicada en el ingreso de agua a la Captación de concreto armado, el cual representa un riesgo a la calidad del agua, ya que el óxido indica corrosión, el cual libera partículas metálicas en el agua, pudiendo causar problemas de salud.
Además, el órgano de control encontró deficiencias técnicas constructivas en el desarenador de la captación, así como en los pases aéreos de la línea de conducción, “generando el riesgo de no garantizar la calidad, durabilidad y vida útil de la estructura de la obra, incumpliéndose con la finalidad de la obra”.
En esa línea, se identificó que existe un canal de derivación sin protección con presencia de erosión y sedimentación, poniendo en riesgo la seguridad de la conducción del agua, toda vez que en épocas de lluvias la erosión debilita el canal de derivación y la sedimentación reduce su capacidad de conducción.











