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En este mes, un 7 de diciembre de 1537, le fue entregada a la ciudad de Trujillo la Real Cédula que la reconoce como tal y se le confirió el Escudo de Armas. Este importante documento historico de 485 años es preservado por la Fundación BBVA y puede admirarse en la Casa de la Emancipación de la capital liberteña.

La descripción señala “un escudo dentro del cual están dos columnas sobre aguas azules y blancas y encima de ellas una corona del rey de oro cercada de perlas y piedras con dos bastones que abracen las dichas dos columnas y salgan arriba por dentro de la dicha corona y en medio de las dichas columnas esté una K de oro que es la primera letra del nombre de su Majestad (K de Karolus en latín) en campo azul y por timbre encima del escudo un grifo que mire a la mano derecha y abrace dicho escudo”.

El documento lleva la firma del emperador Carlos V. Suscriben la cédula el secretario del Rey, Juan Vásquez de Molina y los miembros del Consejo Real, el licenciado Suárez Carvajal, el doctor Bernal, el licenciado Gutierre Velásquez y Bernal de Arias.

Más allá del prestigio y orgullo que representaba este reconocimiento de parte de la Corona, el documento servía para establecer las características y el diseño del escudo que, según el paso de los siglos, fue sumando algunas modificaciones que lo distorsionaron en su concepción original.

La cédula, ciertamente, tuvo un destino accidentado. En los años 1619 y 1759 la ciudad sufrió dos terribles terremotos y es de suponer que en alguno de ellos se perdieron los documentos fundacionales más importantes, incluida la Real Cédula y sus órdenes y precisiones.

En el año de 1960, Jaime de Orbegoso, integrante de unos de los clanes más representativos de la ciudad trujillana, acudió a una librería de Londres donde se realizaba una subasta pública. En un alarde de amor por su tierra y su historia, de Orbegoso adquirió el original en venta de la Real Cédula, que había sido sustraída del Perú por manos inescrupulosas, y la devolvió al Perú, cediéndola, en ceremonia especial, a la Municipalidad Provincial de Trujillo.

Luego, ante los riesgos inminentes de otra probable sustracción, se creyó conveniente ponerla en custodia del entonces Banco Continental, hoy BBVA, que la

preserva hasta la actualidad y la pone al alcance de todos los peruanos y de todos los visitantes de la histórica ciudad trujillana.

A través de la Fundación BBVA, la Real Cédula se exhibe todos los meses de diciembre en la sala principal de la Casa de la Emancipación, ubicada en pleno centro histórico. El resto del año se exhibe una reproducción, en aras de preservar un documento tan valioso

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