Huaca Prieta presenta una de las evidencias más antiguas de consumo de palta en Sudamérica

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La Huaca Prieta, sitio localizado en el extremo sur del Complejo Arqueológico El Brujo, tiene una de las evidencias más antiguas de palta en Sudamérica. En las alturas del valle del Cauca en Colombia, las evidencias de este fruto datan de hace 10,500 años; mientras que el fechado de radiocarbono obtenido de una semilla de palta en Huaca Prieta, muestra que su consumo se dio entre los 10,486 y 10,158 años antes del presente.

Cuando los españoles llegaron a nuestro continente conocieron la palta (Persea americana). En los siglos XVI y XVII los cronistas Pedro Cieza de León, Antonio Vázquez de Espinoza y Bernabé Cobo describieron la palta como un fruto en forma de una pera de gran tamaño, de cáscara delgada y con la semilla más grande que se había visto hasta entonces. La “carne” o parte comestible “es de color verde algo blanquecino, tierna, mantecosa y muy suave”.

Los españoles identificaron tres variedades principales de palta que se distribuían en las provincias de México, Guatemala y las de Indias Occidentales. Sin embargo, para el jesuita Bernabé Cobo, las mejores paltas provenían de los valles de tierra caliente y seca del Perú. En específico, los mejores y más apreciados frutos provenían de los árboles paltos cultivados en los valles de Ica, Azángaro y Huamanga

Actualmente, las principales regiones del Perú dedicadas a la producción de palta son La Libertad, Lima, Ica y Junín Para El 2017, el Perú se convirtió en el segundo productor de palta a nivel mundial, registrando una exportación de 247 mil toneladas de este fruto a Europa y Asia.

Entre las propiedades medicinales atribuidas a la palta se menciona que la masticación de las hojas frescas de esta puede curar afecciones de la boca (inflamaciones, supuraciones y caries), fortifican las encías y afirman la dentadura. Por su parte, el fruto o parte carnosa es depurativo y suavemente laxante, debido a que estimula el apetito, desinflama los nervios, el cuerpo, los músculos y ayuda al crecimiento.

A partir del fruto, semillas y hojas se aisló un compuesto químico llamado Perseitol; este se puede usar en la medicina tradicional por sus propiedades desinflamatorias y diuréticas, además de facilitar la expulsión de la bilis retenida en la vesícula biliar, favorecer la expulsión de los gases del tubo digestivo y estimular el flujo sanguíneo en el área de la pelvis y el útero.