En esta casona, ubicada frente a la Catedral de Trujillo, vivió hasta sus últimos días el conquistador español García Holguín, quien capturó en México a Cuauhtémoc, el último príncipe mexica.
García Holguín, paisano de Francisco Pizarro, llegó a América con los conquistadores cuando tenía, según algunos historiadores, los 20 años. A la cortad edad de 23 años, pero con grandes dotes de líder, fue alcalde en la ciudad de Bayamo, en Cuba.
Su espíritu luchador y su ambición sin límites, le permitieron acumular riqueza, extensos terrenos y gran cantidad de indios, quienes, muchas de las veces, recibieron un trato cruel bajo el sistema de Las Encomiendas.
Tras unos 5 años en Cuba, en 1521, el capitán García Holguín emprendió viaje a México bajo las órdenes de Pánfilo de Narváez para apresar al conquistador Hernán Cortés, pero, tras ser derrotados, sus huestes se unieron al ejército de Cortés.
En México, Cortés ofreció una millonaria recompensa para capturar al último Tlatoani (príncipe) de los mexicas. Es así que García Holguín fue quien apresó a Cuauhtémoc cuando huía tras la caída de Tenochtitlán.
En 1532, a pesar de su gran fortuna, se sumó a la conquista del imperio inca bajo las órdenes de Francisco Pizarro. Por su arrojo y valentía, Pizarro le otorgó un solar en una esquina de la plaza de armas de la recién fundada Villa de Trujillo de la Nueva Castilla.
García Holguín fue el segundo teniente gobernador de Trujillo, luego de reemplazar en el cargo a Martín de Estete. Murió en 1557 y sus restos fueron enterrados en la Catedral (Iglesia Mayor), frente a su hogar.
Su casona es una de las más antiguas de la ciudad, fue reconstruida en el siglo XVII (1625), luego de que un terremoto afectar Trujillo. García Holguín cultivó amigos, pero también enemigos: el más feroz fue Melchor Verdugo, quien vivió a una cuadra de su casa.
Su solar comprendía toda la esquina, incluyendo el actual Archivo Regional, en entre los actuales jirones Independencia y Orbegoso, pero un familiar cuando heredó la casa, en el siglo XVII, vendió esa parte.
Fuente: Carlos Gonzales








