Falta de empatía. Debido a la tragedia por el colapso del techo del patio de comidas del Real Plaza de Trujillo, más de 10 compañías de bomberos acudieron al lugar para la búsqueda y rescate de las personas que quedaron atrapadas entre los escombros, sin embargo, dicha labor se vio impedida a causa del ruido de las discotecas, ubicadas al frente de dicho establecimiento.
Según manifestó el inspector departamental de La Libertad del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, Gelqui Gómez, el volumen elevado de la música de varias discotecas no permitían que los bomberos puedan oír el grito o llanto de las víctimas para ser auxiliadas.
“Esto es como si fuera un derrumbe en un sismo. ¿Cuáles son los procedimientos internacionales? Todos deben mantener silencio. Sin embargo, hay estados en redes sociales donde las discotecas de enfrente, que están a escasos 50 o 60 metros, han estado con una bulla estridente todavía. Entonces, no se podía (trabajar). Ahí hay un tema de cultura. No solamente las autoridades son los incultos, también tenemos al personal y eso hay que trabajar mucho”, mencionó.
Esta situación fue cuestionada por el personal de bomberos, quienes requerían que el lugar se mantenga en silencio para tener respuesta de las personas atrapadas.
“Definitivamente, cuando tú necesitas silencio para que los bomberos escuchen el mínimo auxilio, el mínimo pedido, o que una persona se agarre con un fierro, con algo contundente, toque una tabla, una estructura o toque una silla y pueda decir ‘acá estoy, señores’, no se ha podido hacer con eficiencia porque se ha tenido estos bemoles. La gente debió mantener silencio”, señaló.








