Una edificación prehispánica que habría oficiado como residencia de personajes de élite, es el nuevo hallazgo dentro del complejo monumental Licapa II, del sitio arqueológico Moche, en la provincia de Ascope.
“Podemos hablar de un pequeño palacio de una élite local, que controlaba la economía y la política de la zona”, dijo a la Agencia Andina Henry Tantalean, codirector del Programa Arqueológico Chicana, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
El arqueólogo precisó que la edificación tiene aproximadamente 1400 años, conclusión a la que se llegó luego de que exámenes preliminares con radiocarbono 14 determinaran que datarías de entre los años 600 y 700 después de Cristo.
En ese sentido, se trata de una muestra arquitectónica de lo que en el ámbito de la arqueología y la historia se denomina Periodo Moche Tardío, explicó.
“Esta etapa histórica del Licapa está muy vinculada a las influencias e interacciones multirregionales de lo que se conoce como el Horizonte Medio, en el cual el Imperio Wari fue uno de los principales actores”, detalló el especialista.
Refirió que a mediados del año pasado las excavaciones realizadas en este lugar arrojaron los primeros indicios sobre la existencia de una edificación que, por sus características, podría haber sido “una residencia de élite”.
“Este año hemos podido conformar lo que habíamos hipotetizado”, manifestó, señalando que las características de la estructura encontrada, la manera en que está construida y los colores de los que está dotada, la distinguen de otros recintos hallados en el lugar.
Tantalean indicó que se ha encontrado en esta suerte de mansión o palacio una zona separada -a través de una muralla de entre un metro y metro y medio de alto de las áreas utilizadas para la artesanía y para labores domésticas.
Tras esa separación hay lo que calificó como “una residencia de elite” integrada por cinco espacios construidos con adobe. La parte exterior está pintada de color amarillo, añadió.
“Estamos hablando de la posible residencia del curaca o de la gente que dirigía este sitio”, indicó el arqueólogo. El edificio en sí mismo “es evidencia de que había un elite que controlaba política y económicamente a las comunidades”, añadió.








