Descubren geoglifo y templo Chimú en el valle de Chicama

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Un equipo de investigadores peruanos descubrió un nuevo geoglifo y un templo en la zona en el valle de Chicama, ubicado en la región La Libertad.

Asimismo, registraron sistemáticamente un extenso complejo agrícola y ceremonial vinculados. Todos estos elementos fueron construidos por la sociedad Chimú.

El arqueólogo Henry Tantaleán, codirector del Programa Arqueológico Chicama, precisó que el descubrimiento de estas nuevas evidencias amplía significativamente el conocimiento sobre la planificación territorial, la capacidad productiva y la dimensión ritual de esta cultura prehispánica.

Además, explicó que el estudio se concentró en un nuevo sector al norte de la zona arqueológica de Quebrada del Oso, cercano a la localidad de Chicama Pueblo, un área conocida desde las décadas de 1970 y 1980 por estudiosos como los norteamericanos James Kus y Richard Keatinge y los investigadores peruanos César Gálvez y Jaime Deza Rivasplata, entre otros, pero que no había sido documentada con el detalle actual que permiten las tecnologías modernas, como el dron, que permiten un registro digital de la zona.

“En el proceso de seguir investigando sistemáticamente el valle hemos abarcado un nuevo sector. Nuestro interés está centrado en los campos de cultivo, especialmente porque están siendo afectados con frecuencia por actividades modernas como avícolas y obras de infraestructura”, manifestó el especialista.

Tantaleán además reveló que el principal hallazgo es un geoglifo que, aunque no sería completamente inédito, no había sido estudiado en relación directa con la sociedad Chimú. Según el arqueólogo sanmarquino, este geoglifo, un camino ritual, conecta el asentamiento fortificado de Cerro Lescano con los campos de cultivo y se extiende en línea recta hacia el Cerro Tres Cruces.

“Este es el primer ejemplo claro en el que un asentamiento Chimú está vinculado con otros elementos del paisaje a través de un camino ritual o geoglifo”, destacó.

La estructura tiene al menos dos kilómetros de largo y atraviesa quebradas antiguas, manteniendo una alineación constante, similar a las Líneas de Nasca (Ica). Está compuesto por acumulaciones de piedras que, vistas en conjunto, generan una línea continua en el paisaje.

Tantaleán consideró que el geoglifo uniría dos hitos naturales relevantes ,Cerro Lescano y Cerro Tres Cruces, que podrían haber funcionado como apus locales, es decir, montañas sagradas dentro de la cosmovisión andina.

Fuente: Andina