El posible desarrollo de un episodio severo del fenómeno de El Niño representa una seria amenaza para la economía peruana debido al impacto que ocasiona en los principales sectores productivos del país.
Así lo advierte la economista Vanessa Miñope Colunche, docente de la Escuela de Administración y Negocios internacionales de la Universidad César Vallejo (UCV), campus Trujillo, quien explicó que este evento climático podría reducir el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), afectar la seguridad alimentaria e incrementar la inflación si no se fortalecen las acciones preventivas.
La especialista señaló que, aunque el PBI registró un crecimiento del 3.5 % durante el primer trimestre, las proyecciones apuntan a una desaceleración debido al impacto este evento climático, considerado un «shock de oferta», ya que compromete la capacidad productiva del país.
Según explicó, los sectores pesquero y agropecuario serían los más vulnerables. En el primer caso, el calentamiento del mar reduciría la captura de anchoveta, afectando la producción de harina y aceite de pescado, las exportaciones y la actividad industrial. En la agricultura, las lluvias intensas y las alteraciones climáticas perjudicarían cultivos como arroz, café, algodón, limón, mango, plátano, arándanos, papa y diversas hortalizas, lo que provocaría una menor oferta de alimentos y el incremento de sus precios.
Asimismo, Miñope advirtió que, si el fenómeno se prolonga, también podría afectar sectores como el transporte, la industria e incluso la educación.
«El gran desafío de este posible escenario no radica en la disponibilidad de recursos económicos, sino en la baja ejecución del presupuesto destinado a la prevención y atención de desastres. De acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), más del 60 % de los recursos asignados aún no han sido utilizados en varias regiones del país«, sostuvo.
Finalmente, la docente de la UCV enfatizó que el país debe actuar de manera anticipada para reducir el impacto económico y social de este fenómeno natural. «Si el mar se calienta, no podemos permitir que la economía se enfríe. Es momento de convertir los recursos disponibles en obras y acciones concretas que protejan a la población y fortalezcan la resiliencia del país frente a futuras emergencias«, concluyó.








