Productores de Lambayeque reciben entre S/35 y S/50 por tonelada de caña y cuestionan precio del azúcar 

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Productores de Lambayeque advierten que actualmente reciben apenas entre S/35 y S/50 por tonelada de caña, pese a que los costos de producirla continúan aumentando por el precio de fertilizantes, urea, agua, jornales, maquinaria, corte y transporte. La situación amenaza con convertir una de las principales actividades agrícolas de la región en un negocio cada vez menos rentable para quienes trabajan la tierra.

El contraste resulta particularmente llamativo. De acuerdo con la información proporcionada por los productores, una tonelada de caña puede generar aproximadamente 110 a 120 kilos de azúcar. Si se considera que el precio de mercado puede superar los S/150 por bolsa de 50 kilos, el valor bruto del azúcar obtenido a partir de una tonelada de materia prima puede superar ampliamente los S/300.

La diferencia, sin embargo, no puede atribuirse automáticamente a una ganancia industrial, pues en la cadena existen costos de transformación, energía, transporte, comercialización e impuestos. Pero el contraste sí plantea una pregunta que los productores consideran urgente: ¿cuánto del valor generado por una tonelada de caña termina realmente en manos del agricultor?

Para Jackelyn Llatas, empresaria agrícola, el problema no puede analizarse únicamente desde el precio final del azúcar, sino desde lo que ocurre con el productor que se encuentra al inicio de la cadena.

“El agricultor está asumiendo cada vez mayores costos para producir una tonelada de caña, pero el precio que recibe por su trabajo no refleja ese esfuerzo. Estamos hablando de familias que dependen directamente de esta actividad y que hoy sienten que producir ya no resulta rentable. Necesitamos transparencia y reglas que permitan que el productor reciba un precio justo por su materia prima”, sostiene Llatas.

La empresaria agrícola considera que la discusión debe poner en el centro al productor y revisar toda la cadena de comercialización.

“No estamos diciendo que no existan costos en la transformación del azúcar. Lo que estamos preguntando es algo muy concreto: cómo se distribuye el valor que genera una tonelada de caña y cuánto termina recibiendo realmente quien asumió el costo y el riesgo de producirla”, afirma.

La preocupación de los agricultores adquiere mayor relevancia al observar la estructura del mercado de compra de caña en Lambayeque.

Según información consignada en una resolución de la Comisión de Libre Competencia de Indecopi, durante 2023 el Grupo Gloria habría concentrado entre 60 % y 70 % de la adquisición de caña de productores independientes de Lambayeque, mientras que Gloria y Caña Brava, conjuntamente, habrían concentrado entre 80 % y 90 % de dicho mercado.

Esta concentración no demuestra por sí misma la existencia de un monopolio ni acredita una conducta abusiva. Sin embargo, sí evidencia un mercado con pocos compradores y abre una discusión sobre la capacidad real de negociación que tiene un agricultor cuando existen alternativas limitadas para colocar su producción.

Cuando tienes pocas opciones para vender, tu capacidad para negociar disminuye. Y eso es precisamente lo que debe analizarse. No pedimos privilegios; pedimos condiciones que permitan que la actividad agrícola siga siendo sostenible”, señala Llatas.

La baja rentabilidad de la caña no solo afecta a los productores. También golpea a trabajadores agrícolas, transportistas, proveedores y familias que dependen de esta actividad en Lambayeque.

Los agricultores aseguran contar con documentación que permitiría contrastar los precios pagados y piden revisar toda la cadena: desde el precio de la caña y su rendimiento hasta el valor final del azúcar.

La pregunta sigue abierta: ¿cuánto del valor que genera una tonelada de caña llega realmente al agricultor? Porque detrás de cada bolsa de azúcar hay una familia que necesita que su trabajo tenga un precio justo.