Representantes de la Ronda Campesina de Vijus, del distrito de Pataz, desmintieron las acusaciones que los vinculan con lo manifestado por jóvenes, quienes manifestaron en su momento que fueron torturados y arrojados al río Marañón.
Según los voceros, detrás de las denuncias hechas por Noé Diomedes Lezama Ríos (25) y Jhonatan Efraín Polo Luján (18) no son responsabilidad de las rondas campesinas, sino de una peligrosa banda criminal encabezada por Miguel Antonio Rodríguez Díaz, alias «Cuchillo», brazo derecho de Jhonsson Smit Cruz Torres, cabecilla de la organización criminal “Los Pulpos”.
El terror se ha apoderado de la población de Pataz. Inicialmente, las rondas campesinas fueron acusadas de torturar y arrojar al río Marañón a dos de ellos, mientras que Joel Hernández Rojas (30) y Jesús Vera Mejía (22) murieron. Sin embargo, los ronderos aseguran que estos hechos corresponden a la acción de “Cuchillo”.
La red delictiva, que opera con total impunidad en la zona, no solo ha sembrado el miedo entre los pobladores, sino que también ha generado sospechas de colusión con efectivos policiales de la comisaría de Chagual. Según denuncias, los agentes involucrados estarían advirtiendo a la banda sobre operativos, permitiendo que sus crímenes y actividades ilícitas continúen sin interrupción.
Entre las víctimas que se atribuyen a “Cuchillo” se encuentran Smith Guerra Colorado, Jefferson Castupe Victorio, un individuo apodado “Serrano” y Rosales Levi Benaute Contreras, alias “Venao”. Además, la banda habría extorsionado al propietario de una bocamina en la región, consolidando su influencia mediante violencia y amenazas.
Un integrante de las rondas campesinas de Vijus, que prefiere mantener su nombre en el anonimato por razones de seguridad, expresó:
“Rechazamos rotundamente estas falsas acusaciones. Nosotros protegemos a nuestra población, no la destruimos. Los verdaderos culpables son ‘Los Pulpos’ y su gente, quienes están detrás de estos asesinatos y de la inseguridad en Pataz. No vamos a permitir que manchen nuestra lucha con mentiras. Pedimos al Gobierno y a las autoridades que actúen con justicia y detengan a estos criminales”, indicó el rondero.
Las rondas campesinas han solicitado la intervención inmediata de las autoridades regionales y nacionales para investigar a fondo la implicancia de “Cuchillo” y su red, así como la posible colusión policial. Exigen, además, protección para sus integrantes, quienes constantemente reciben amenazas por su compromiso con la seguridad de sus comunidades.
Mientras la población de Pataz clama por justicia, este caso refleja la compleja realidad de muchas comunidades del Perú, donde la lucha contra el crimen organizado se ve obstaculizada por la corrupción y la desinformación. Las rondas campesinas, aunque limitadas en recursos, siguen siendo un símbolo de resistencia frente a la impunidad y la violencia.








