Las dos balas que mataron a Olivia Arévalo, lideresa Shipibo – Konibo, son de calibre 380 auto, marca Win, y fueron disparadas con pistola automática, informó la pericia policial.

Por ello, se realizará una prueba de absorción atómica al canadiense Sebastián Paul Woodroffe, sospechoso de asesinar a Olivia y quien fuera linchado por una turna de indígenas.

Virginia Vásquez Arévalo, hija de Olivia, manifestó que su madre fue dos veces amenazada de muerte por el ciudadano extranjero.

Los estudios estarán listos en esta semana, aunque ya se precisó que los casquillos son iguales en calibre.

“Si la prueba da positivo para la presencia de estos elementos, se puede vincular al hecho y confirmar que el canadiense la mató. Si da negativo significa que no se hallaron residuos”, aclaró un experto de criminalística.

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