La Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental (DESA), realizó un monitoreo del agua y descubrió que en diez zonas rurales tienen presencia de metales pesados o no cuentan con la calidad adecuada.

Los casos más graves —además de Mórrope— se encuentran en Pacora y Mochumí, donde se evidenciaron altos niveles de arsénico.

Asimismo, en tres localidades de Kañaris (Mitobamba, San Cristobal y Huacapampa) y en una de Monsefú (Valle Hermoso) se detectó que la calidad bacteriológica del agua que consume la población no está garantizada.

En tanto, en dos caseríos de Pítipo (Los Aguilares y Manchuria), así como en los distritos de Íllimo, Mochumí, Jayanca y Pacora, se encontraron metales como hierro, aluminio y sodio.

Por ello, la DESA envió recomendaciones a las municipalidades distritales, a fin de que puedan tomar acciones para eliminar o mitigar la afectación a la salud de las personas.

La Defensoría del Pueblo dio un plazo de 30 días a las municipalidades distritales para aplicar dichas recomendaciones, pues de lo contrario remitirán la información al Ministerio Público

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