De acuerdo a las autoridades sanitarias del Gobierno Regional de La Libertad, oficialmente se puede dar por concluida la segunda ola COVID-19, debido a la reducción sostenida de contagios y fallecidos, pero también viene una preocupación mayor con la confirmación de la llegada de la tercera ola, donde la variante Delta tendría protagonismo y dejaría lamentables consecuencias.

Así lo reveló la gerenta regional de Salud, Kerstyn Morote García, en la sesión de Comando Regional COVID-19 con autoridades, presidida en esta oportunidad por el vicegobernador regional Éver Cadenillas, en ausencia del gobernador Manuel Llempén que se encuentra en la vacunación de profesores en el distrito de Ongón, provincia de Pataz.

La titular de la Geresa indicó que la tercera ola, de acuerdo a evaluaciones de EsSalud y el Área de Epidemiología, estaría llegando, en el peor de los casos, a fines de julio o inicios de agosto, y en un escenario un poco más favorable, en setiembre u octubre próximo. Sin embargo, dejó claro que las consecuencias serían fatales y que sobrepasaría la capacidad de respuesta del sistema de salud público.

“Lo que nos preocupa es el tiempo en que se daría el inicio la tercera ola. Ante ello, estamos evaluando diferentes escenarios. El más probable es que una tercera ola podría ser 4 veces de mayor necesidad de insumos, medicamentos, recurso humano. Sobrepasaría grandemente nuestra capacidad hospitalaria. En el peor de los casos, las necesidades se incrementarían en 7 veces más”, indicó.

Agregó también que está sosteniendo reuniones con los directores de los hospitales para evaluar la máxima capacidad de respuesta que se tendría en un escenario de ese tipo. A la vez, se están haciendo las coordinaciones para tener mayor logística, especialmente de algunos insumos como cánulas de alto flujo para pacientes con problemas respiratorios serios. Asimismo, exigir al Ejecutivo mayores lotes de vacunas para acelerar este proceso y conseguir proteger a la mayor cantidad de pobladores vulnerables.

“En los últimos días hemos visto aglomeraciones de gente, mítines, fiestas, reuniones, eso es un indicador para iniciar una tercera ola por el tema de contagio. Mientras no haya aglomeración de gente y respetemos las medidas de bioseguridad, podemos estar cuidándonos nosotros y a la población”, expresó.

De otro lado, la jefa del Área de Epidemiología, Ana María Burga, aseguró que si bien estamos en fase de cierre de la segunda ola, la amenaza de una tercera ola es inminente, y pero aún con la variante Delta que ya ingresó a nuestro país y podría ser el detonante para producir una tercera ola.

Tanto así es la preocupación, que la experta señaló que en un escenario con esas características la región tendría alrededor de 17 mil pacientes en situación crítica y con necesidad de una cama UCI, para lo cual no estaríamos preparados.

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