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Ante el fuerte incremento de casos de la COVID-19, el Gobierno anunció que 23 provincias pasaron a un nivel de alerta alto, lo que implica mayores restricciones como la ampliación del periodo de toque de queda (ahora de 11 pm a 4 am), entre otras medidas como reducción de aforos.

Sin embargo, la evidencia muestra que los toques de queda no contribuyen a la reducción del número de fallecidos por esta enfermedad y tienen un impacto negativo en la economía y el empleo.

“La prioridad del Ejecutivo debería estar en acelerar e incentivar la vacunación principalmente en regiones rezagadas y poner énfasis en terceras dosis; fiscalizar el cumplimiento de protocolos como los aforos, distanciamiento y uso de mascarilla; y mejorar su capacidad de respuesta hospitalaria y testeo”, indica un reciente estudio de Apoyo Consultoría realizado por encargo de ComexPerú.

A diferencia de olas anteriores en las que la falta de información llevó a implementar medidas que no fueron las más idóneas, ahora podemos aprender de la experiencia de los últimos 20 meses para identificar qué medidas sanitarias fueron las más eficaces para controlar la COVID-19 y las menos dañinas para el empleo.

Políticas como toques de queda, cierres de centros de trabajo y restricciones a la movilidad interna de la población demostraron ser ineficientes para frenar el número de muertes y, simultáneamente, produjeron altos costos económicos. En cambio, lo más eficiente ha sido la vacunación, cuyo efecto en la reducción de muertes es largamente superior al resto de acciones y, además, muestra un efecto positivo en la economía.

Fuente: Apoyo Consultoría