Sucríbete a Macronorte y apoya el periodismo de investigación en Perú
*Miguel Samame

En el 2018, Paco Fernández ganó las elecciones del distrito de Casa Grande con 5442 votos válidos, el elector del distrito cañero se decidió por un político nuevo, un outsider, una figura limpia, alguien que no tenía pasado partidario, y que además se erigía como un luchador social al igual que su padre. El ciudadano casagrandino votó con el corazón. La emotividad, como siempre pasa en época electoral en nuestro país, le ganó a la razón, y Paco en olor a multitudes fue el alcalde que elegimos pero que nunca tuvimos.

Las preguntas para las elecciones 2022 en Casa Grande son varias, ¿Cómo van a votar ahora los electores?, ¿Volverán a cometer el mismo error que el 2018?, ¿Le darán su confianza a un rostro nuevo en la política?, ¿Se van decidir por el menos malo?, ¿Existe un segundo outsider entre los actuales candidatos a la alcaldía?, difícil saberlo. Las elecciones en el Perú siempre han sido una caja de pandora, pero lo que si podemos hacer es analizar cómo llegan los candidatos, y quien tendría las mejores posibilidades para el periodo 2023-2026.

Jhon Vargas Campos, es el clásico alcalde populista, heredero nato de una forma tradicional de hacer política en nuestro país, que suele dar resultados y ganar elecciones, justamente por el mal concepto que un alcalde o político siempre tiene que entregar algo a cambio del “apoyo ciudadano”, algo como víveres, un “trabajito”, donaciones de efectivo y un largo etc. Esta es la razón primordial, además de su personalidad frontal e irascible, de porque un sector de la población esta con el candidato Vargas.

Paco Fernández y Jhon Vargas intentan intercambiar cargos.

Jhon Vargas, sabe que el populismo genera victorias electorales, pero para Casa Grande va a necesitar mucho más que eso, y aquí es donde entra la candidatura de Pedro Armas de APP, su principal contrincante, quien en el 2018 obtuvo la nada despreciable cifra de 3054 votos válidos. Pedro Armas no es un outsider, ni un rostro nuevo, además su principal desventaja ocurre cuando el señor Cesar Acuña llega a Casa Grande para “apoyarlo”, el propio candidato Armas es consciente que le resta mucho, y preferiría que no venga, porque Acuña es el político tradicional por excelencia, y Armas ha intentado con creces querer sacarse esa herencia sin mucho éxito.

En los 30 días que quedan de campaña, los cuales son los más calientes, las candidaturas de Jhon Vargas y Pedro Armas tendrán un choque de poder a poder, incluido guerra sucia, y eso los va a desgastar a ambos, los dos tienen investigaciones en la fiscalía, el primero como alcalde de Magdalena de Cao y de Ascope, y el segundo como funcionario del GORE La Libertad. Ellos son vistos actualmente como políticos tradicionales, con la gran diferencia que Vargas si ha ganado elecciones, y Armas aún no.

Armas está en la mira por intentar posicionarse políticamente con eventos del GORE La Libertad.

Pedro Armas  y Jhon Vargas, son percibidos como “favoritos” en la ciudadanía, a pesar de no tener ninguna encuesta que respalde eso, y aquí el riesgo del desgaste es alto. Los indecisos, quienes pueden dar la victoria a cualquiera de ellos, deben definir su voto. Aquí se presentan dos escenarios, el primero es que  elijan a cualquiera de los “favoritos”, y solo uno lograría una apretada victoria en primera vuelta, o el segundo escenario es que el voto indeciso vaya hacia los candidatos con menor acogida, como Alberto Bailón de Somos Perú y Roberto de la Cruz de Perú Libre, y se produzca una segunda vuelta.

Bailón no es nuevo en política, ese es su principal problema, pero puede ser visto como el mal menor, sin embargo, su candidatura no prende en la percepción ciudadana, y su equipo de campaña no tiene la menor idea de cómo lograr eso, cuando lo que debería hacer es mostrar que tiene las manos limpias en la gestión pública, además de sacar brillo a su figura de empresario local exitoso, pero su discurso tampoco pega, se le ve rígido, muy serio, poco simpático, y en política, sobre todo en elecciones peruanas, los gestos pueden ganar elecciones o perderlas.

El candidato Bailón debe pedir un debate de manera urgente y no correrse de ellos, debe retar a debatir a Jhon Vargas, y luego a Pedro Armas, ese sería un inicio para lograr que los indecisos vayan con él, pero hasta ahora su campaña no levanta, no prende, lo único que han explotado es su mal posicionado eslogan de gestor y fundador del distrito de Casa Grande, cuando eso es muy subjetivo para cualquier campaña, no genera adherencia al voto, porque el mensaje es demasiado gaseoso.

Otro candidato, que tendría posibilidades, en el segundo escenario, sería Roberto de la Cruz de Perú Libre, pero aquí la cosa esta más complicada, porque parece que sus asesores son del partido de gobierno, justamente por la frase “El medico del pueblo”, donde la palabra pueblo tiene un desgaste tremendo a nivel nacional, y el peso de la profesión a la que se apela, ya no tiene el mismo impacto que antes, ya que ser profesional no es garantía de una buena gestión municipal, sino hay que preguntarle a la ciudadanía por la gestión del “Ingeniero” Paco Fernández.

Jhon Vargas y Pedro Armas, en este último mes de campaña, se van a dar con todo, un debate entre ellos podría definir al ganador, por eso ninguno de ellos quiere debatir ahora, pero mientras eso no pase, y el enfrentamiento se vuelve más cruento, los que deben aprovechar al máximo esta situación deben ser Alberto Bailón y Roberto de la Cruz, que de hacerlo bien, podrían lograr una muy probable segunda vuelta con alguno de los favoritos, y aquí el que viene de atrás ganaría la elección.

*Comunicador Social egresado de la Universidad Nacional de Trujillo, con amplia experiencia en a gestión pública y comunicación para el desarrollo.