Un reportaje periodístico reveló que los fusiles comprados por el Ministerio del Interior para la lucha frontal contra la delincuencia común y organizada no pueden ser utilizados por las fuerzas policiales, debido a que no cuentan con municiones.
Según se precisó, existe un informe de la Contraloría del 20 de mayo del presente año, donde se indica esta situación y advierte que, incluso, tampoco se habrían realizado gestiones orientadas a la adquisición de balas.
Los auditores verificaron la recepción de un primer lote de 700 fusiles de asalto calibre 5.56 x 45 mm, de un total de 7 323 armas, y advirtieron sobre este problema, “que pone en riesgo el cumplimiento de la finalidad pública de la adquisición, limitando el uso de los fusiles para el cumplimiento de las funciones institucionales de la PNP de garantizar, mantener y restablecer el orden interno”.
Además, se indica que, si bien se adquirieron 110 385 unidades de munición calibre 5.56 x 45 mm, estas fueron destinadas a actividades de instrucción, lo cual limitaría su utilización en operaciones policiales.
Las distintas unidades policiales esperaban utilizar estos fusiles para reemplazar armamento antiguo, con más de 30 años de uso, los cuales, según el informe de la Contraloría, “presentan obsolescencia técnica y deterioro a consecuencia del tiempo de uso y de factores climatológicos”. De acuerdo con el reportaje, el contrato de compra —bajo la modalidad de encargo entre el Ministerio del Interior (Mininter) y FAME S.A.C.— se firmó el pasado 10 de febrero, durante la gestión del entonces ministro del Interior, Juan José Santivañez.








