En la región La Libertad, el 73% de la población toma agua con riesgo inminente, es decir que su ingesta puede ocasionar graves problemas a la salud, ese es el escenario en el que se encuentran miles de personas debido a la deficiencia de obras de saneamiento en provincias y distritos.

El problema se acentúa en las zonas rurales donde Sedalib no ofrece el servicio de agua y alcantarillado y las Juntas Administradoras de Agua y Saneamiento (JASS) operan sin ningún control de calidad y sin el apoyo de las autoridades.

Otro dato espeluznante sobre esta situación es que de 1100 JASS evaluadas por la Defensoría del Pueblo de La Libertad, 800 JASS no cloran el agua.

“O sea están tomando el agua como viene del río, y esa agua viene cargada de contaminantes por las actividades mineras y el arrojo del desagüe directamente a las cuencas, esto indudablemente genera desnutrición y otros problemas de salud”, sostuvo José Agüero, representante de la Defensoría del Pueblo en La Libertad.

“Hace dos o tres años denunciamos a 20 alcaldes, como responsables de dotar de agua de calidad a los pobladores de su localidad, lastimosamente en la fiscalía no procedieron esas denuncias”, agregó.

La Defensoría del Pueblo viene coordinando con el Ministerio de Vivienda y la Gerencia Regional de Salud para que se impongan sanciones que no colaboran con los JASS para brindar un servicio de calidad.

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