Olelé, olalá…

“¿Cómo se dice misi en chino?
Chi…huán.”

La adivinanza proviene de un programa humorístico radial y se refiere a Leyla Chihuán quien se quejara hace poco de que su sueldo como congresista del fujimorismo no le alcanza.

La “indigente” señora Chihuán recibe un sueldo mensual de 15 600 soles al que deben agregarse dos gratificaciones por un importe de 31 mil 200 soles más.

Como sus otros colegas, Chihuán subsiste con otros 4 mil soles mensuales como gastos de “combustible”, 15 mil soles anuales por “escolaridad”, 1,500 soles como “tarjeta navideña”, 7 mil mensuales por “gastos de representación” y 7,500 soles por “gastos de instalación”. Todo esto hace 374 mil 400 soles anuales.

Pero allí no termina el desembolso del Estado. Según información proporcionada por un diario local, si se agrega el gasto a los asesores y servicios técnicos de la representante fujimorista, ello arroja 73 600 soles mensuales y esta cifra sumada a la anterior nos da un millón 357 600 soles anuales.

La suma destinada a “escolaridad” no se refleja en las expresiones de la dama quien, recientemente, dice en el chat de LA BOTICA que los periodistas de un diario local “son una mierda” ni las calificaciones otorgadas por sus colegas fujimoristas al presidente Vizcarra quien, según ellos, es un traidor, mentiroso y mal nacido. Como se sabe, algunos representantes de este grupo político adolecen de educación primaria incompleta.

Aunque ninguno de estos pagos se refleja en la productividad de nuestros congresistas, sus construcciones jurídicas son engendros que violan la Constitución del país. Como lo he dicho recientemente, entre ellas se cuentan la ya desfalleciente “ley mordaza”, la destrucción de la memoria histórica, la misoginia, el fundamentalismo anticristiano y la llamada “ley de la muerte civil”, inhumana y bárbara que prohíbe trabajar en sus profesiones a personas que penaron décadas en la cárcel.

Y, por fin, como la dicho el fiscal Pérez, “Hay (en la banda) un diseño de protección para quienes han integrado no solamente la cúpula de los ‘hermanitos’, uno de ellos fugado [Hinostroza], sino que hay un programa de protección para sostener y mantener al actual fiscal de la Nación [Pedro Chávarry] en el puesto”.

La banda fujimorista es peligrosa y tiene que ser desarticulada.
Por todo esto, el chico que se tomó un selfie al lado de la congresista Chihuán, cantaba: Olelé, olalá…“blindaste a un corrupto vergüenza nacional”.

Por: Eduardo González Viaña

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