El 5 de marzo de 1781, el visitador José Antonio de Areche publicó un decreto en el que ofrecía indulto a la mayoría de insurgentes y una recompensa a aquellos que ayudaran a capturar a los líderes de la rebelión encabezada por Tupac Amaru, la estrategia era astuta y buscaba dividir al bando rebelde. El decreto fue escrito en quechua y español, y publicado en todos los pueblos afectados por la guerra entre españoles e indios.

Tupac Amaru llegó a Langui tras una dura derrota de sus fuerzas al norte de la ciudad de Tinta, él mismo salvó su vida arrojándose al río Vilcanota, en la zona de confluencia con el río Combapata. En Langui, la suerte del revolucionario estaba echada, debido a que un grupo de sus partidarios ya habían decidido traicionarlo y entregarlo a la huestes realistas.

Charles Walker, autor del libro «La rebelión de Tupac Amaru», detalla que Ventura Landaeta, uno de los partidarios del autoproclamado inca, lo convenció de que descansara en este pueblo antes de continuar con su retirada. Tupac Amaru se dio cuenta muy tarde que había sido traicionado. Francisco Santa Cruz, otro de los traidores, junto a un grupo de mujeres logró contenerlo hasta que un mulato miliciano llegó hasta la zona y lo atrapó. El cura de Langui, Antonio Martínez, también participó de la celada.

Tupac Amaru fue conducido al Cuzco por un batallón fuertemente armado, el convoy llegó al Cuzco el 14 de abril con el visitador Areche a la cabeza, ciudad que posteriormente sería escenario de su extremadamente cruel asesinato.

[Fuente: La rebelión de Tupac Amaru de Charles Walker]

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