Rainer V. Zavaleta Lamela

El indicador financiero Ebitda (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization) representa un beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones; y, ha existido desde los años 60. Según Klemt and Gewehr (2002) el Ebitda tuvo auge en el año 70 en EE.UU.  donde se usó para analizar una empresa en un determinado espacio temporal.

Para Greenberg (1998) se popularizó con la banca de inversión durante la compra apalancada LBO (Leveraged Buy Out) en la década del 80, como una herramienta de medida para el análisis y valoración de compañías.

Durante el auge de LBO, el uso del Ebitda se centró en destacar a los inversores potenciales en valores de alto rendimiento y no en aquellas empresas altamente apalancadas, lo que se evidencia a través de la ratio de cobertura Ebitda.

Se dio a conocer en la década de los 80 el uso más frecuente de esta herramienta para evaluar las empresas de televisión por cable y los medios de comunicación con mayor apalancamiento, en donde el profit real no era tan fácil de lograr. Así mismo, se difundió en las empresas que ejercían control sobre otras empresas. Por situaciones idénticas, las instituciones bancarias impulsaron el Ebitda para determinar si una empresa era capaz de pagar sus pasivos en el corto plazo, extendiéndose a una amplia gama de negocios.

Destacamos que los índices financieros operados de manera tradicional, limitan el análisis; por ello, se requieren otros indicadores que arrojen resultados diferentes a la dinámica gerencial que permitan observar las actividades empresariales; y, determinar cómo los diversos factores involucrados contribuyen a generar valor. Esto último, es de mucho interés para las empresas, pues les permitirá su permanencia, desarrollo y se constituirá en una concepción esencial en la administración financiera. El Ebitda entonces, es un indicador que mide la rentabilidad y permite aproximarse al valor de una empresa y a su desempeño operacional.

Así entendido, encamina a saber que los ingresos propios de las operaciones de la empresa serán destinados a cubrir el costo de capital asociado a la generación de los bienes o servicios, después de haberse restado los costos operacionales (sin tener en cuenta la depreciación), convirtiéndose en beneficio y de conveniente uso en todas las empresas.

*Docente universitario / Ms. en Ciencias Económicas – Mención Finanzas

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