Gracias al esfuerzo conjunto entre el biólogo Miguel Antonio Caicedo Baltodano, de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) y de la Gerencia de Desarrollo Económico Local de la Municipalidad Provincial Sánchez Carrión, se pudo hallar un ejemplar de purpuro que la comunidad científica creía extinto o, por lo menos, en peligro de extinción.

El fruto es conocido por la población de Cushuro como purpuro de cerro y crece de manera silvestre en las faldas del pico Huaylillas. Esta investigación parte de un trabajo conjunto entre la UNT y la Universidad Nacional de Colombia, titulada «Diversidad y distribución de la supersección Tacsonia del género Passiflora L. en el Perú».

La última documentación oficial sobre esta variedad endémica del purpuro data de 1936; fecha en que la investigadora botánica, Linda Escobar, la registró a partir de un ejemplar disecado que se conserva en los archivos del Harvard University Herbaria, en él se le denomina como Passiflora huamachucoensis por tratarse de una variedad que solo se crece en la provincia huamachuquina. El equipo de investigadores, apostados en esta zona de Cushuro, está concentrado en averiguar qué uso tiene este purpuro milenario y del que tan poco sabemos en la actualidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here